sábado, 10 de diciembre de 2016

¡UNA CARTA POR NAVIDAD!

UN REGALO PARA TI

¿Quieres participar? Pues no dudes en seguir leyendo...
  • ¿De qué se trata?
            "Un regalo para ti" consiste en escribir una carta como regalo con destinatario anónimo sobre algo que quieras contar o decir a la otra persona que no sabes quien es. ¿Cuál es tu regalo? Otra carta que alguien habrá escrito exclusivamente para ti.

  • ¿Cómo puedo participar?
Es muy sencillo. Solamente tendrás que dejar un comentario en esta entrada diciendo "Participo" y tu dirección de correo electrónico para poder realizar la entrega de cartas el día que corresponda.

  • ¿Cuándo puedo mandar mi carta?
Una vez que hayas comentado tus datos podrás mandar tu carta cuando quieras al correo espacio0adolescente@gmail.com. Una vez recibida se te mandará un correo de confirmación y... ¡listo!

  • ¿Cuándo será la entrega de cartas?
El 6 de Enero de 2017

  • ¿Cuándo empieza el plazo?
¡Ya mismo! ¡Corre deja tus datos y no te quedes sin regalo!

  • ¿Cuándo termina el plazo?
La fecha máxima de entrega de cartas será el día 3 de Enero de 2017. 


¡ANIMAROS A PARTICIPAR!

sábado, 20 de agosto de 2016

CAPÍTULO 14



Alicia


Los tacones que me ha dejado Claudia son realmente preciosos, pero tengo mucho miedo de caerme. Digamos que no tengo mucha práctica andando con unos zapatos que tienen diez centímetros de tacón.
Abandonamos el pasillo de las habitaciones de las chicas y me miro en el reflejo de la puerta del edificio principal. Los zapatos de este estilo siempre me habían vuelto loca, pero mi madre no me dejaba ponérmelos porque decía que no tenía edad para ellos y andaba como un pato. Aunque he de reconocer que en lo último llevaba razón. Ando como un pato con ellos.
Salimos del edificio en el que nos encontrábamos y lo primero que vemos nada más salir es a Manu apoyado contra el capó de un coche negro, que debe de ser suyo.
Va vestido con una dinner jacket, el atuendo perfecto que suele emplearse por la noche siendo más elegante que un traje pero no llega al nivel de ceremonia del chaqué o frac. Está realmente guapo.
En cuanto nos ve aparecer, se incorpora y nos saluda con la mano.
Me concentro todo lo que puedo en bajar los escalones agarrada del brazo de Mery para no caerme, por una vez intentaré no andar como un pato.
—Mira que cara de embobado se le ha quedado al verte. —Me dice Claudia casi en un susurro.
Sin poder evitarlo, le miro y puedo comprobar que las palabras de mi amiga son verdad. Manu se ha quedado empanado por un momento con sus ojos clavados en mi.
Al ver la reacción de Manu al verme no puedo evitar ponerme nerviosa y por un momento me rilan las piernas y tengo la sensación que me voy a caer rodando en las pocas escaleras que me quedan por bajar. Pero Mery se da cuenta y me ayuda a mantener el equilibrio. Menos mal, ha estado cerca.
Me doy cuenta que un chico acompaña a Manu y se acerca a él para decirle algo al oído que puedo oír desde aquí.
—Acércate y agárrala del brazo. —Le dice mientras le da un codazo que le saca del estado en el que se encontraba.
No puedo evitar sonrojarme, y más, cuando se acerca y me tiende el brazo.
—¿Me permites? —Me dice mientras espera a que le agarre del brazo.
—Gracias. —Y le dedico una tímida sonrisa.
Estoy como un tomate, lo sé. Mis mejillas están ardiendo lo noto.
Saludamos al acompañante de Manu y enseguida nos presenta.
—Chicas este es Martín, mi hermano. Vendrá con nosotros en el coche, pero tranquilas, que cuando lleguemos irá con sus amigos.
—Encantada Martín — decimos las chicas y yo a la vez como si nos hubiéramos puesto de acuerdo y nos reímos ante la situación.
—Hola chicas — saluda con la mano—. Lo siento, mi coche está averiado y no me queda otra que ir con el plasta de mi hermano a la fiesta.
—No te preocupes, es un placer. —Añade Claudia. Se la nota muchísimo que le ha gustado el hermano de Manu.
Ahora que sé que son hermanos y me fijo un poco más, me doy cuenta que se parecen fisicamente.
Martín entra en el coche y se sienta en el asiento del copiloto. Manu abre la puerta trasera del vehículo y nos invita a pasar con un gesto muy caballeroso.
—Adelante señoritas. —Dice con una sonrisa en la cara.
Las chicas y yo entramos y nos abrochamos los cinturones.
De camino a la discoteca, Martín nos cuenta que está en su último curso universitario y lo divertido que fue su primera fiesta en la universidad. Sus palabras hacen que me tranquilice.
Tardamos tan solo media hora en llegar. En cuanto lo hacemos Manu aparca un poco retirado de la fiesta, ya que no hemos encontrado aparcamiento más cerca.
Bajamos del coche y Claudia no tarda ni un segundo en acercarse a Martín. Creo que le ha gustado.
—Creo que debería decirle a Claudia que mi hermano tiene novia. —Me susurra Manu al oído.
—¿Tiene novia? Pues en ese caso creo que si, deberías decírselo. —Me río.
Entre risas llegamos a la puerta de la discoteca donde nos piden los carnet de residentes de la universidad de los Estados del Valle. Se los enseñamos y enseguida nos dejan pasar.
Hay globos decorando las paredes y numerosos carteles con el nombre de la universidad. Una gran cantidad de luces iluminan la enorme pista donde ya se encuentran algunos estudiantes moviendo el cuerpo. Algunos se dedican a mover el cuerpo al ritmo de la música, otros se limitan a restregarse unos con otros.
Martín se despide de nosotras, cosa que entristece a Claudia, y se va con un grupo de chicos y chicas que deben de ser sus amigos. Nosotros nos dirigimos a la barra.
—Voy a pedir una copa, ¿qué queréis vosotras? — Pregunta Manu.
—Yo ron con limón —Responde Claudia.
—Yo tomaré una Coca-Cola. —Añado.
—Para mi otra. —Comenta Mery.
—¿Coca-Cola? ¿En la mejor fiesta de vuestras vidas os pedís un refresco? —Añade Clau.
Ponemos los ojos en blanco.
—Está bien, ya pido yo. Ir cogiendo mesa si queréis. —Se ofrece Manu.
Asentimos y nos alejamos buscando la primera mesa libre.
Al rato Manu regresa con las bebidas en la mano y toma asiento a mi lado.
—¿No bebes alcohol? —Me pregunta.
—No, nunca lo he probado. —Le respondo dando un sorbo a mi refresco.
—Bueno, yo no bebo mucho. Se me sube enseguida a la cabeza.
—Entonces, ¿es posible que veamos esta noche a un Manu bailando sin parar en la pista? —Le pregunto sonriendo.
—Es posible. —Me guiña un ojo y me pellizca una mejilla.
Nos damos cuenta que Claudia está mirando al lugar en el que se encuentra Martín.
—Claudia, no te ilusiones mucho con mi hermano. Tiene novia y está coladísimo. —Le informa mi amigo tratando de parecer amable.
—Pero eso es porque no me había conocido antes. —Añade riéndose.
Me encanta la manera de ser de Claudia, no se rinde ante nada y si se propone una cosa va a por ella.
Vuelve a girar la cabeza y esta vez su expresión cambia al ver que se está besando con una chica rubia.
—Clau, ¿estas bien? —Pregunto preocupada.
Pero ella no contesta. No parecía haberla importado que tuviera novia hasta que le ha visto besarse con la chica rubia. ¿La conoce Claudia y por eso le ha sentado tan mal?


martes, 16 de agosto de 2016

CAPÍTULO 13


Alejandro


Llevo quince minutos esperando apoyado contra el asiento de mi moto cuando por fin aparecen Rafa y Mario por la esquina de la residencia con las suyas.
Esto de que la fiesta no sea en la casa de la facultad es una putada. Allí te podías poner todo lo pedo que quisieras sin necesidad de conducir de vuelta al campus. Además te podías follar a las tías en alguna habitación que estuviera libre y tuviera la puerta abierta. Entrabas, te la tirabas y si se terciaba no la volvías a ver el pelo en toda la noche.
Nunca he pasado una noche entera con una chica. Cuando terminaba de follármelas me daban su número para que las llamara y nada más salir por la puerta lo tiraba.
—¿Nos vamos? —Pregunto en cuanto llegan mis colegas.
—Vamos.
Me monto en mi moto, me pongo el casco y nos vamos.
La discoteca en la que se celebra la fiesta está tan sólo a una media hora del campus.
Nos paramos en un semáforo y miro dentro del coche que tengo al lado. Un niño pequeño de unos siete años juega con un coche de juguete que tiene en las manos y de repente me mira. Pero me dedica una mirada con odio. Miro al semáforo y cuando cambia de color le saco el dedo y acelero dejándolo atrás.
Para cuando llegamos a la discoteca del centro, ya hay unas cuantas personas en la puerta haciendo cola para entrar. La mayoría de las chicas visten vestidos cortos, tan cortos que si se agachan un poco podría decirles de qué color llevan las bragas.
Cuando aparcamos las motos, casi todo el mundo nos mira durante unos minutos. Pero a mi me da igual, nunca me ha importado que la gente me mire.
Mientras nos dirigimos a la puerta de entrada, no puedo dejar de pensar a cuántas de estas tías me voy a follar esta noche.
—¿Tenéis los carnet? —Nos pregunta el segurata que hay en la puerta.
Le enseñamos nuestros carnet de residentes en la universidad de los Estados del Valle, los observa con detenimiento y nos los devuelve.
—No podéis pasar. —Dice finalmente y nos echa a un lado.
—¿Qué coño estás diciendo? —Le digo al tío cerrando el puño.
—No podéis pasar.
Estoy a punto de abalanzarme sobre él cuando Rafa me coge del brazo y me echa a un lado para hablar él.
—Venga ya tío. Aquí tiene que haber un error.
—Vosotros sois los que causasteis demasiados problemas el año pasado. No podéis pasar.
—Hijo de puta. —Le digo en su puta cara. — Ya veremos si podemos pasar o no.
Estoy a punto de reventarle la cara a puñetazos cuando Rafa y Mario me lo impiden.
—Vamonos tíos. —Dice Mario.
Nos alejamos de la puerta de entrada y nos dirigimos al lugar donde habíamos dejado las motos.
—Le parto la cara al gilipollas. —Digo con muchísima tensión en mi interior.
—Os dije que no era buena idea venir. —Dice Mario.
—¿Y qué coño hacemos? ¿Dónde vamos ahora? —Pregunta Rafa controlándose.
De los tres, soy yo quien pierde los papeles más fácilmente.
—A la puta fiesta. —Digo sacando un corta alambres que llevaba en la moto.
—¿Qué? ¿No le has oído? No podemos pasar tío. —Dice Mario acojonado.
—Ya veremos si pasamos. —Le respondo poniéndome en marcha.
—¿Dónde vas tío? —Me pregunta Rafa.
—Yo iré por la ventana del baño que comunica con la parte de atrás del aparcamiento. Rafa tú entra por la puerta derecha del sótano y tú Mario salta los arbustos y entra por la salida de emergencia cuando salga alguien. Nos vemos dentro.

domingo, 31 de julio de 2016

CAPÍTULO 12



Claudia 


Suena un pitido. Alguien me ha escrito un WhatsApp. Corro hasta mi cama, donde dejé antes mi móvil y desbloqueo la pantalla. Es Mery.

"A las 19:00 en la habitación de Alicia nos vestimos para ir a la fiesta"

Contesto a toda velocidad.

"OK. Nos vemos luego"

Regreso al armario y examino mi ropa. Quedan seis horas para la fiesta y aún no sé qué ropa me voy a poner. Ya puedo decidirme pronto, tengo que estar en dos horas en la habitación de Alicia.

Cojo los pocos vestidos que me he traído, los pongo sobre la cama y los examino. Hay dos que llaman mi atención. Uno es azul con un lazo blanco alrededor de la cintura y el otro es blanco con un lazo azul.

Como no consigo decidirme por ninguno de ellos se los llevaré luego a las chicas para que me ayuden a decidir.

Me dirijo a la estantería que se encuentra al lado del escritorio y decido qué perfume me voy a poner. Un poco de Carolina Herrera está bien.

Haberme duchado nada más terminar las clases y no dejarlo para más tarde ha sido una buena decisión, de no haberlo hecho no me habría dado tiempo.


Aspiro el aroma de la fragancia y compruebo que no me he quedado corta, así está bien.

La alarma de mi móvil anuncia que es hora de comer otra chocolatina. Quito el envoltorio y me la como. En las últimas horas el hambre no ha desaparecido, pero no puedo permitirme el lujo de saltarme la dieta.

Casi son las siete. Cojo los vestidos y salgo de mi habitación canturreando una canción de Estopa, acercándome al cuarto de Alicia. Llamo a la puerta y abre al instante.

—Hola Clau, pasa. Mery ya está aquí. —Me informa señalando con la cabeza hacia la cama donde está sentada la pelirroja.

Entro en la habitación de la morena y me siento en la cama al lado de Mery.
—Debemos darnos prisa si queremos llegar a tiempo — dice Alicia mientras se echa un poco de rimel. —Me ha llamado Manu antes de que vinierais y se ha ofrecido a llevarnos a la fiesta.
—Umm... yo creo que le gustas —digo mientras me levanto para echarme yo también un poco de rimel.
—Justo eso la estaba diciendo yo antes de que vinieras — dice Mery desde la cama. Por lo que parece no tiene intención de maquillarse.
—Y justo era lo que la estaba diciendo yo a ella, que son paranoias. —Contesta Alicia intentando dar por terminado el tema, pero no funciona.
—Vamos Alicia, ¿no te has dado cuenta de cómo te mira?
—Pues como cualquier amigo mira a una amiga.
—Algún día nos lo dirás — guardo el rimel y le doy una palmada en el culo a Alicia. Ella se ríe y también guarda el maquillaje que se estaba echando.
Mery sigue tumbada en la cama, lleva unos pantalones vaqueros y una camisa con volantes blanca.
—Pelirroja ¿quiéres un poco de sombra? —Le pregunta Alicia.
—Estáis locas si creéis que me voy a maquilar —se ríe. — No sé siquiera por qué voy a la fiesta.
—Por lo menos te quitarás esa ropa ¿no?. Está bien para ir a clase, pero no para una fiesta donde habrá chicos universitarios. —Pregunto a mi amiga.
—Ni de coña. —Se sienta sobre la cama y se cruza de brazos.
De repente se crea silencio en la habitación, Alicia y nos miramos, nos leemos el pensamiento y decimos al unísono. 
—Una...Dos... ¡Y tres!
Alicia se abalanza sobre ella y se pone a horcajadas sujetándola las manos. Yo, sin embargo, la desabrocho los pantalones y intento quitarla la camiseta.
—¡Soltarme pervertidas! —Nos dice Mery queriendo parecer enfadada, pero escapándosela una carcajada.
—No te vamos a violar. —Dice Alicia riéndose todavía más fuerte. 
Cuando consigo quitarla la ropa, intento meterla un vestido blanco por la cabeza. Pero ella no para de moverse.
—No puedo. Sujétala. —Le digo a Alicia, cuando estoy a punto de conseguirlo.
Al cabo de unos minutos la nueva ropa que lleva Mery nos deja a Alicia y a mi con la boca abierta.
—Wow pelirroja, tienes un cuerpazo. Deberías llevar ropa que te luzcan ese cuerpo. —Le digo a mi amiga.
Mery se dirige hacia el espejo y se mira en él. En el fondo estaba deseando que le pusiéramos el vestido, pero si se dejaba nos tendría que dar la razón y no podía permitírselo.
—Bueno una de tres. Solo quedamos tú y yo por vestirnos. —Me dice Alicia.
—Pues me tendréis que ayudar porque no sé que ponerme. —Les digo y les enseño el par de vestidos que he traído.
—¡El azul! —Gritan las dos.
Me alegro de que hayan elegido ese, me gustaba un uno por ciento más pero no lograba decantarme por ninguno.
Para cuando me he puesto el vestido azul con el lazo correspondiente a juego de unos zapatos blancos con plataforma, Alicia también se ha vestido. Lleva puesto un vestido negro ajustado que la llega por encima de la rodilla. También tiene un cuerpazo. Se agacha y se pone unas manoletinas blancas.
—Eh para el carro morena —me agacho y se las quito—. Con el vestido de infarto que llevas no te puedes poner esas manoletinas. Ahora mismo voy a mi habitación y te traigo unos perfectos.
Suspira y salgo por la puerta.
Al cabo de un minuto regreso y se lo enseño.
—No me pienso poner esos taconazos, que quieres ¿que me caiga? —Dice riéndose y volviéndose a poner las manoletinas.
Niego con la cabeza y se los pongo. Son unos tacones de plataforma iguales que los míos pero en negros.
La ayudo a levantarse y se mira en el espejo.
—Son perfectos... Pero me voy a caer, estoy segura.
—No te caerás, y si lo haces yo lo haré contigo. Además solo por ver la cara que pondrá Manu cuando te vea tienes que hacerlo.
Mery se ríe a carcajadas desde la cama. Alicia le saca la lengua a modo de burla y finalmente acepta.
—¿Listas? —Pregunta Alicia.
—¿Me esperáis un momento que voy al baño? —Pregunto a las chicas.
—Si, claro.
—Ahora mismo vuelo.
Salgo de la habitación y me dirijo al final del pasillo. Me aseguro que llevo unas cuantas chocolatinas para luego en mi bolso y me miro en el espejo. Tengo la cara un poco blanca, será una bajada de tensión o algo.
Al rato, oigo a las chicas que me están esperando en el pasillo. Me dirijo hacia la puerta del baño para salir y justo cuando agarro el manillar siento un ligero mareo. Aguardo unos segundos más hasta que se me pasa y salgo por la puerta.
—¡Vamos a pasarlo bien! —Digo a las chicas y salimos del edificio.




miércoles, 27 de julio de 2016

CAPÍTULO 11




Alicia 


Cierro la puerta de mi habitación, me apoyo contra ella y me pongo a pensar. La parte sensata de mi cerebro que alberga el sentido común está intentando ignorar mis pensamientos sobre ir a la fiesta a la que nos acaba de invitar Manu. Sin embargo, la parte microscópica que quiere ir no se da por vencida y sigue mandando señales.
Ésa es la parte microscópica, la que intenta convencerme de que debería ir y hacer lo que hacen la mayoría de los universitarios. Ha sido todo un detalle que Manu nos invitara a la fiesta, ya que de no ser por él no nos hubiéramos enterado.
Esta tarde me lo he pasado genial con él y el GPS me ha salido más barato de lo que imaginaba. Cuando llegamos a Tech, la tienda que me había recomendado Manu, se llevó una gran sorpresa al ver que el dependiente era un antiguo amigo suyo del instituto. Era un chico bastante majo, en seguida nos ayudó a encontrar lo que queríamos y nos hizo un gran descuento.
Antes de salir de la tienda me despedí de Alberto, ese debe de ser su nombre ya que Manu le llamaba así, y me fui a una cafetería que había enfrente a comprar cafés mientras Manu se despedía de él.
Cuando regresé con los tres cafés en la mano, uno para el chico que nos había atendido para agradecerle la rebaja, no pude escuchar bien la conversación pero es posible que estuvieran hablando de mí o de algo que no querían que supiera, ya que al acercarme Manu le avisó con la mirada y el chico se calló de repente.
—Aquí tenéis, espero que os guste el cappuccino. —Digo mientras entrego un café a cada uno.
—Muchas gracias Alicia, no tenías por qué hacerlo. —Me dice el chico con una gran sonrisa en la cara.
—Quería hacerlo, te debía una por lo del GPS. —Le devuelvo la sonrisa.
—Gracias Alicia — me dice Manu mirándome con brillo en los ojos y dedicándome una tímida sonrisa —. Bueno, ya no nos quedan temas serios de conversación. Me ha alegrado mucho volver a verte Alberto, ya quedaremos para tomar algo.
—Cuando quieras, ya sabes mi número.
Al cabo de un rato, nos despedimos de él y abandonamos la tienda.

Me tumbo en mi cama y me pongo a pensar si verdaderamente tendría que ir a la fiesta. Mi parte buena me dice que no lo haga que he venido aquí para estudiar y formar mi futuro, no para ir de fiesta. Sin embargo mi parte mala, si se puede decir que la tengo que yo diría que no porque no he salido de fiesta en mi vida, me dice que vaya. Que mejor recuerdo de mi primera fiesta que la del nuevo curso académico en la universidad.
No quiero hacer un feo a las chicas, Claudia tenía muchas ganas de ir y nos ha estado intentando convencer a Mery y a mí durante el camino de vuelta a las habitaciones. Mery no ha hecho mucho caso porque cambiaba de tema cada vez que podía, supongo que tendrá sus razones. Yo no tengo ni idea de que haré.
Suena un pitido en mi móvil. Le saco del bolsillo de mi pantalón y miro la pantalla. Veo que me han metido en un grupo de WhatsApp. Me meto y puedo comprobar que lo ha creado Claudia y ha puesto como nombre "Fiesteras a tope".
Escribo un mensaje preguntando de qué se trata el grupo y es Claudia la que me responde mientras Mery se mantiene a leer los mensajes sin decir nada. Me contesta que es para decirnos que no va a consentir que nos quedemos en la habitación de la residencia aburridas mientras se está celebrando la mejor fiesta que puede existir.
¿Y si tiene razón y deberíamos ir? No sé cuál es la mejor opción. Es cierto que he oído a mucha gente decir que las fiestas de los universitarios son las mejores que te puedes encontrar, pero también he oído que algunas veces pueden ser algo peligrosas por las peleas, las drogas, los chicos borrachos que intentan acostarse contigo...
No sé cómo lo hace pero al cabo de una hora tanto Mery como yo hemos accedido a ir. Hemos acordado ir juntas en todo momento por si nos vemos en una situación peligrosa de esas poder ayudarnos mutuamente y salir corriendo de allí.
Cuando hemos terminado la conversación por WhatsApp me doy cuenta que es la hora de la cena, tendré que ir sola al comedor. Claudia ha dicho que no tenía mucho hambre y que no iba a cenar, que raro desde que hemos llegado solo la he visto en el comedor una vez, y Mery ha dicho que se iba a comer unos sándwich que había comprado esta tarde y había quedado para hacer un Skype con sus padres.
Decido ir a cenar lo más pronto posible para irme a dormir cuanto antes. Será mejor que descanse esta noche todo lo que pueda, ya que mañana me acostaré tarde. De repente me han entrado unas ganas enormes de ir a la fiesta.


domingo, 24 de julio de 2016

CAPÍTULO 10



Alejandro 



—¿Quieres otro trago? —me pregunta Rafa.

—Vale.— Alargo el brazo y le quito la litrona de las manos.

Se levanta y se acerca al rincón donde habíamos dejado antes las bolsas sacando la última litrona.

Observo el contenido de la botella que tengo en la mano y me la llevo a la boca, bebiéndome de un trago lo que queda en ella. Jugueteo un rato con el objeto de cristal y finalmente lo estampo contra la pared que tengo en frente.

—No puedes ser un cobarde eternamente —Le suelta Rafa a Mario, el cual llevaba un rato sin decir palabra.

—Cállate — le contesta dando un sorbo a su litrona.

—¿Vas a dejar que esa tía siga riéndose de ti? — dice entre risitas.

—No se está riendo de mi. Además, ¿tú qué sabes?

—Sé lo que se rumorea por la residencia y no te beneficia mucho.

Mientras yo me mantengo al margen de esta conversación, Rafa vierte el líquido en su boca y estampa la botella de cristal en la misma pared donde lo había hecho yo anteriormente.

—Eso no es asunto tuyo — le espeta Mario.

Rafa niega con la cabeza con aire solemne.

—Venga ya Mario, eres mi colega. No quiero que ninguna tía te haga daño y mucho menos que seas el cornudo del campus.

Cómo no, se lo tenía que recordar. Y yo debería de cambiar de tema y relajar la situación, pero el aroma de la cerveza inunda mi olfato y acalla la irritante voz de mi conciencia.

—¿Vas a dejarme en paz ya o no? — insiste Mario.

—Está bien... —dice finalmente —. Pero no te pienses que se va a salir de rositas. Pagará por lo que ha hecho.

—Bueno, a lo mejor tiene motivos para no querer hablar de ello. —Digo para defender a Mario a pesar de que sé que en el fondo quiere vengarse.

Mario no contesta. Frunce los labios y mira la pared que tengo detrás sumido en sus pensamientos.

A pesar de ser una persona que no tiene sentimientos, Mario me da pena. Su novia realmente era una zorra. Bueno era y es. Le faltó tiempo para ir y follarse a Martín.

De repente una voz femenina interrumpe mis pensamientos. Es Elisabeth, la hermana de Rafa que se acerca a nuestro rincón de la universidad.

Eli es morena con mechas rojas. Tiene un elevado número de piercing por su cuerpo, incluido en su zona más íntima. Está buenísima, tiene un cuerpo de escándalo. Durante el curso pasado me la follé un par de veces, de ahí que sepa lo sexy que la hace ese piercing ahí abajo. Cuando me enteré de que era la hermana de Rafa dejé de verla y la evitaba, no quería problemas con su hermano.

Su hermano nos contaba que lo estaba pasando mal porque un chico pasaba de su culo, pero nunca le dijo que ese chico era yo. Con el tiempo, la situación se relajó y volvimos a hablar pero como amigos.

—¡Hola chicos! — Nos saluda mientras da una palmada en el hombro a su hermano.

—Heey — Contestamos Mario y yo al unísono.

Me fijo en la ropa que lleva puesta. Unos pantalones negros rotos por todos los lados con una camiseta negra que deja al descubierto su tripa y parte de su espalda.

— ¿Iréis mañana a la fiesta del nuevo curso académico? Este año es en una discoteca del centro. — Pregunta Elisabeth a todos, pero esperando más que nada mi respuesta.

— ¿En una discoteca? ¿En el centro? Y... ¿por qué no es en la casa de la facultada como ha sido siempre? —Pregunta Rafa a su hermana.

—Con la que lió tu amigo el año pasado no quieren volver a arriesgarse. Se gastaron mucho dinero arreglando todos los desperfectos. —Le contesta mirándome a mi.

Pongo los ojos en blanco y ignoro las últimas palabras de la morena.

—¿A qué hora es? —Pregunto intentando cambiar de tema.

—Comienza a las diez. Bueno chicos me voy ya, espero veros mañana allí.

Y con estas palabras, desaparece de nuestra vista.

—Vamos, ¿no? —Pregunta Rafa.
—Yo paso, estará Melanie y no tengo ganas de verla con el gilipollas de Martín. —Dice Mario mientras se levanta del muro para irse.
—Quieto ahí figura, o vamos todos o no va ninguno. —Me acerco a él y le detengo.
—Tú vas a venir con nosotros y si nos encontramos a ese gilipollas le partimos la cara. —Suelta Rafa.
—Está bien, iré.
Le paso un brazo por el hombro y le despeino el pelo. Él se ríe débilmente.
Dejamos los restos del botellón esparcidos por el suelo junto con los cristales rotos y abandonamos el lugar.
Cuando me despido de ellos y me dirijo a mi habitación me vienen a la mente las palabras de Eli.
"Con la que lió tu amigo el año pasado no quieren volver a arriesgarse. Se gastaron mucho dinero arreglando todos los desperfectos."
No fue culpa mía, parece mentira que no lo sepa la gilipollas, estaba delante cuando pasó. Sabe de sobra que si ese novato de primer curso no hubiera dicho lo que dijo nada de eso hubiera pasado.



jueves, 21 de julio de 2016

Entrevista para Editorial Grunge


¡Hola soñadores!

Hace poco hice una entrevista para Editorial Grunge, a la cual quiero agradecer por tratarme tan bien como lo hicieron y en especial dar las gracias a Xlocatisx, la chica que me entrevistó, por hacerme pasar una tarde increíble. 
Así que aquí os dejo la entrevista, espero que disfrutéis leyéndola tanto como yo haciéndola.  



- En primer lugar, ¿qué tal estás, nerviosa por la entrevista?

-La verdad es que sí, es mi primera entrevista y llevo soñando con este momento mucho tiempo. Espero hacerlo bien jejeje

-Tranquila, lo harás perfecto, solo tienes que ser sincera y lo conseguirás. Venga, vamos a empezar a hablar sobre tu historia: 

  • ¿Cómo se te pasó por la cabeza hacer una historia de esa categoría y no de otra?
  • Sinceramente, es la categoría que más me llama la atención y en la que más cómoda me siento trabajando. Leo muchos libros de este género, el romántico, y es en lo primeo que pensé cuando me animé a escribir mi propia novela.
  • Pues espero que se te dé muy bien linda. Cuando empezaste a escribir, ¿lo hiciste con algún propósito, o solo por pura diversión?
  • Muchas gracias :). La verdad, es que desde que escribí la primera palabra  tenía muy claro que, si todo salía bien, quería publicarlo. Y espero que así sea, sería un sueño hecho realidad. 
  • Me encantaría que se cumpliera tu sueño y poder ver en las librerías tu libro ;). ¿De pequeña pensaste que en unos años escribirías algo?
  • Muchas gracias :). De pequeña solo me dedicaba a devorar libros sin la intención de escribir. Fue a partir de leer a Blue Jeans, quien con sus palabras y su forma de escribir, me cautivó y me introdujo en el mundo de la escritura.
  • Wow, es decir, prácticamente de un libro para otro te decidiste.
  • Si, la verdad es que sí. Dicen que cada uno tiene que encontrar el libro adecuado que marcará su vida, el mío sin duda es uno de los suyos.
  • Hay algunas personas que demuestran su habilidad para escribir desde muy jóvenes, ¿es ese tu caso?
  • Soy una adolescente que ha empezado a escribir hace un año. No soy yo la que debería de decir si tengo habilidad o no. Intento hacerlo lo mejor que puedo y no defraudar nunca al lector.
  • Está bien, esa era la respuesta que esperaba por tu parte, ya que es el lector el que en realidad decide si una obra es buena o no. ¿Estás contenta con la acogida de tu historia?
  • Sí, estoy muy contenta. Recibo muchos ánimos de mis lectores que me inspiran y animan a seguir escribiendo.
  • Me alegro. ¿Alguna vez pensaste que llegarías a esos niveles de leídos, votos y comentarios?
  • Si soy sincera, no. No pensaba que iba a tener tantos apoyos.
  • Creo que muy pocos escritores se esperan que sus historias tengan una gran acogida. Sí algún día llegasen a publicar tu libro, ¿cómo te sentirías?
  • Sería un sueño hecho realidad, muy ilusionada, aunque no lo podría describir con palabras.
  • Yo tampoco podría describir eso con palabras. ¿A quién le dedicarías tu libro y por qué?
  • A  mucha gente, la verdad. En primer lugar a mis padres, por apoyarme y decirme que no me rinda, y sobre todo por ser como son. A mi abuela, que está deseando que publique capítulos para leerlos la primera. A mi bisabuelo, que allá donde esté nunca lo olvido. A mi profesor David, por inculcarnos educación, respeto y que nos dediquemos a aquello que realmente nos haga feliz. Y a mis lectores, ya que gracias a ellos esto está siendo posible.
  • Vaya lista más larga. Bueno, esta es mi última pregunta. ¿Te lo has pasado bien? Y lo que más me enorgullece, ¿he sido una buena entrevistadora?
  • Me lo he pasado fenomenal. Ojalá, si en un futuro hago más entrevistas, dé con gente tan encantadora como tú. Has sido una buenísima entrevistadora y me has tratado con mucho cariño. ¡Muchas gracias!
  • Ohh, vas a hacerme llorar. Me alegro de que te lo hayas pasado bien.
  • Muchas gracias, en serio :)
  • Nada linda, y si conoces a alguien que necesite una entrevista, no dudes en recomendarnos. Yo también me lo he pasado muy bien, además eres mi primera entrevistada.
  • Oh que ilu! Sin duda que os recomendaré.
Bueno y hasta aquí mi primera entrevista.
¡Un beso enorme soñadores, nos leemos!




sábado, 16 de julio de 2016

CAPÍTULO 9






Cierro la puerta de mi habitación. Me duele la cabeza. Dejo la cartera a un lado en el suelo y me tumbo boca abajo en la cama con las manos por debajo de la almohada.
Tan solo tardo unos minutos en quedarme dormida.


-Maria ¿puedes venir un momento detrás de aquel árbol?-Me pregunta el chico moreno que va conmigo a clase.
-¿Para qué?- Pregunto intrigada.
-Sólo quiero enseñarte un insecto que hay en el tronco del árbol. Es realmente bonito, seguro que te gustará.
-Está bien, vamos.
Nos dirigimos al árbol que me había indicado antes el chico. Una vez llegamos miro alrededor. Es la hora del recreo y todo el mundo está a su bola. Los chicos más populares están jugando al fútbol mientras que las chicas hacen de animadoras. Al fondo, un grupo de chicos y chicas conversan animadamente. Las canchas de baloncesto también están ocupadas por chicos, mientras que las de voleibol lo están por las chicas. Nadie nos observa.
-Y bien, ¿dónde está el insecto tan bonito que dices?-Pregunto mientras observo el tronco del árbol.
Realmente me encantan los bichejos. Cuando era pequeña mi padre me regaló una colección de ellos y todos los fines de semana nos íbamos al campo en busca de otros nuevos.
-Sí, verás… No hay ningún insecto. Te había dicho que vinieras para que… Bueno quería decirte que…
-¿Qué quieres decirme Rodrigo? – Si no me ha traído para enseñarme ningún insecto, ¿qué quiere decirme detrás de un árbol?
-Bueno, cómo decirlo… Me gustas mucho María.
-¿Qué? –No me lo puedo creer. ¿Lo está diciendo en serio? Nunca nadie me había dicho que le gustara.
-Lo que oyes…
-Vaya, nunca había gustado a nadie. –No sé muy bien que decir. Esta situación es nueva para mí.
-Entonces, ¿soy el primero?
-Pues, la verdad es que sí.
-Cuanto me alegro de oír eso.
Me sonrojo.
-¿Y que deberíam…?
No me da tiempo a terminar la frase cuando noto sus labios en los míos. Y de repente, desaparecen.
-¿Qué haces boqueando como un pececillo?- Se oyen burlas y risas alrededor nuestra.
Cuando abro los ojos observo que todos los chicos que parecían estar a su bola ahora están alrededor nuestra y con móviles apuntando en nuestra dirección.
-¿Qué es todo esto Rodrigo? –Pregunto muy nerviosa al ver que todo el mundo se está riendo de mí.
Mientras termino de pronunciar la frase me doy cuenta de que un amigo de Rodrigo estaba en lo alto del árbol grabándolo todo.
No sé qué hacer, no sé qué decir… Tengo muchas ganas de llorar y apenas puedo pronunciar una palabra. El grupo de chicos y chicas que nos rodea empieza a corear al unísono: María es un bicho raro, nunca había besado.
-¡No! ¡Parar! –La cabeza me da vueltas y todo gira en torno a mí.
María es un bicho raro, nunca había besado. María es un bicho raro, nunca había besado.


No. Parar. Empiezo a sudar en la cama y unos golpes en la puerta de mi habitación me despiertan. Otra vez está estúpida pesadilla.
Abro los ojos y miro a mi alrededor. Estoy en la habitación de la residencia y son las seis de la tarde.
Vaya, he estado durmiendo un buen tiempo.
Los golpes en la puerta suenan de nuevo. Me levanto de la cama y me dirijo a ver de quién se trata.  
Abro la puerta y lo primero que veo es una melena rubia. Es Claudia.
-María, chiquilla ¿estás bien? Estas dando unas voces que se oyen desde mi habitación.
Vaya, me ha oído.
-Te he dicho millones de veces que no me llames así, que me llames  Mery. –La digo en tono enfadado para que se dé cuenta de una vez por todas que no me gusta que me llamen María.
-Lo siento Mery, se me había olvidado. ¿Estás bien pequeña?-Me pregunta mientras la invito a entrar en mi habitación.
-Sí, sólo era una pesadilla.
-¿Otra vez? Tienes muchas pesadillas.
-Sí, bueno, me cuesta adaptarme a los nuevos lugares.-Miento.
-Bueno, si lo pasas mal siempre puedes venir a mi habitación.
-Gracias Clau.-La agradezco con una sonrisa.
-¿Te apetece que salgamos a dar una vuelta?
Miro el reloj, aún es pronto y no me apetece tirarme toda la tarde encerrada en mi habitación. Lo único que necesito ahora es salir y distraerme.
-Está bien. Espera que me cambio.
-Vale, mientras llamo a Alicia por si quiere venirse.
-Alicia ha salido con un compañero de clase a comprar un GPS. Más tarde nos llamará para contarnos.
-Oh vaya que pena. Bueno pues salimos nosotras, venga date prisa.
Me dirijo al armario y abro los cajones. Estoy sudando, esa maldita pesadilla me amarga la existencia. Desde hace seis años se repite constantemente en mis sueños. Fue el peor día de mi vida, lo pasé fatal.
A partir de ese día mis padres me empezaron a notar triste y no paraban de preguntarme, hasta que finalmente tuve que contárselo. Me llevaron a un psicólogo, dejé de ir a clase y tuve que cambiar de instituto. Fue ahí donde conocí a Claudia. También era una chica que no pasaba los recreos con gente.
Me acuerdo perfectamente del día que nos conocimos.
Sonó el timbre que anunciaba el recreo. Ella estaba sentada en un lado del patio y yo pasé por delante de ella y la sonreí con amabilidad. Ella me devolvió la sonrisa. Seguí mi camino y me senté un poco más adelante. Saqué mi libro favorito y me puse a leer. Al cabo de unos minutos alguien me hizo sombra. Era ella. Empezamos a hablar y nos veíamos todos los recreos.

Miro hacía donde está sentada. Con esa chica he pasado los mejores momentos de mi vida, gracias a ella empecé a sonreír. Me pilla mirándola embobada.
-Se trata de salir a dar una vuelta, no de ir a una fiesta. ¿Quieres darte prisa?
-Ya estoy, ya estoy.-Digo riéndome.
Al final no le he prestado nada de atención a la ropa que iba a ponerme. Unos pantalones vaqueros, una camisa negra y lista.
-Venga vámonos.-Digo mientras me dirijo a la puerta.
Salimos de mi habitación y vamos a salir por la puerta del edificio cuando Claudia me coge del brazo.
-Espera, ¿podemos pasar antes a la cafetería a por un café?-Me pide enseñando los dientes y guiñando un ojo a modo de súplica.
-Venga pesa, vamos a por tu café.
-Bieeeen- Se pone a celebrar como un niño pequeño.
Entramos en la cafetería y pedimos el café de Claudia. Yo no quiero nada.
Estoy totalmente metida en mis pensamientos cuando…
-Chss, Mery –Oigo que me dice Claudia susurrando.
-¿Qué?-La imito.
-Mira ese chico, el que está sacando una Coca-Cola de la máquina.
Miro hacia donde me ha indicado.
-Vale, ¿qué le pasa? –Sigo susurrando.
-Está cañón
-Si tú lo dices…
A ver, el chico no está del todo mal, de hecho está bastante bien. Es guapo y tiene un cuerpo de escándalo. Viste todo de negro y tiene el pelo moreno y rizado. Consigo apreciar que le asoman numerosos tatuajes de debajo de sus mangas.
-Ojalá vaya con nosotras a alguna clase. Podría acercarme a él y quién sabe.
-Vale, venga vámonos.
Acabo la conversación y ahora si conseguimos salir fuera del edificio.
Empezamos a caminar por el sendero de piedras cuando alguien nos llama por detrás.
-¡Mery, Claudia!
Nos damos la vuelta y vemos a Alicia con un chico. Debe de ser Manu, el chico del que me habló antes.
-Hola Alicia-Decimos las dos al unísono
-Este es Manu, un compañero de clase y el que ha conseguido que me compré un GPS a mitad de precio. Le debo la vida. Ellas son Claudia y Mery -Nos dice Alicia presentándonos al joven de pelo castaño.
-Hola, encantado –Nos sonríe- Tampoco es para tanto, solo son contactos.
Intercambiamos unas cuantas palabras más cuando el chico se despide.
-Bueno chicas, ha sido un placer conoceros pero me tengo que ir. Nos vemos mañana en clase Alicia. –Le dice a nuestra amiga con una cara de vergüenza.
-Está bien Manu, mañana nos vemos –Ambos se sonríen y el chico empieza a caminar mientras se despide de nosotras con la mano.
-¿Es tu novio? –Pregunta Claudia sin más rodeos.
-No –empieza a reírse Alicia – Es un compañero de clase, nada más.
-Alicia, se me había olvidado.
El chico se vuelve a reunir con nosotras.
-Sí, dime ¿qué pasa?
-Nada, solo me preguntaba si… Bueno mañana por la noche se celebra una fiesta para dar comiendo al nuevo curso académico. Es en una discoteca del centro y me preguntaba si querías venir conmigo. Bueno, vosotras también podéis venir –nos indica a Clau y a mi.
-Bueno, no sé. No he venido a la universidad para ir de fiesta.
-Venga, sólo será una y es la de bienvenida. Además vas conmigo, no te pasará nada.
-Bueno no sé, déjame que me lo piense y mañana en clase te digo lo que sea.
-Está bien. Espero que vosotras no seáis tan sosas y os animéis, no como ella. –Nos dice mientras se aleja sonriendo y guiñándole un ojo a Alicia.
Llevamos dos días aquí y ya estamos invitadas a una fiesta. A Alicia no parece que la haga mucha ilusión ir. La que tiene muy claro que no va a asistir a esa fiesta, soy yo. Tendré que buscar una buena excusa para que las chicas no terminen sabiendo por qué no me gusta conocer gente nueva. 



miércoles, 13 de julio de 2016

Y tú ... ¿Te apuntas?



¡Hola soñadores!

¿Qué tal estáis pasando el verano? ¡Espero que muy bien y que lo estéis disfrutando a tope!



Esta vez os traigo una entrada en la que espero que os animéis a participar. Ya que siempre digo que la parte más importante de la historia son los lectores os doy la oportunidad de aportar una frase a la historia.
Y os preguntareis, ¿qué tengo que hacer para participar?
Pues es muy sencillo, solamente tenéis que comentar esta entrada con la frase que queráis que aparezca.
Intentaré meter todas las frases que me digáis según vaya transcurriendo la  novela, así que no os pongáis nerviosos!!

¡¡También aprovecho está entrada para celebrar que ya somos más de 200!! Muchas gracias a todos por aportar vuestro granito de arena y ayudar a que este blog siga creciendo. ¡¡Próximo objetivo 300!!

¡Muchas gracias soñadores!

sábado, 2 de julio de 2016

ONE LOVELY BLOG AWARD

¡Hola queridos soñadores!

He sido nominada a One Lovely Blog Award por parte del blog La sombra de tus ojos. En primer lugar, muchísimas gracias por contar conmigo.




Estas son las reglas:
1. Seguir al blog que te ha nominado y agradecérselo con un comentario.
2. Nominar a 11 blogs que tengan menos de 200 seguidores, dejando un comentario en sus blogs diciéndoles que han sido nominados.
3. Contestar 11 preguntas que te realiza el blogger que te nominó.
4. Realizar 11 preguntas o pedir saber 11 cosas sobre los blogs que has nominado.
5. Visitar a cada uno de los blogs que has nominado y seguirlos.

El blog que me ha nominado ha pedido que cuente 11 cosas sobre mi y que respondiera a una pregunta. La pregunta es: ¿Qué cinco escritores apreciáis realmente, no os defraudan casi nunca con sus libros, y qué otros cinco no consiguen que disfrutéis de buenas lecturas?
Bueno pues no son cinco, pero los autores que casi nunca me defraudan son:

Blue Jeans
Anna Todd
Laura Gallego



Y, sin embargo, solamente hay uno que no consigue que disfrute de una buena lectura. Federico Moccia. Los libros que he leído de él no me han gustado nada, ni la manera en que lo narra, ni la historia en su conjunto.

Y ahora las 11 cosas sobre mi:

1. Creé el blog en octubre de 2015 con la idea de compartir con alguien mi sueño.
2. Quiero dedicarme al mundo de la literatura, como escritora. Aunque también me gustaría trabajar en una biblioteca rodeada de libros.
3. Mi género favorito es el romántico, pero no descarto otros, todos tienen algo que me gusta.
4. Me ha gustado siempre leer.
5. En casi todas las fotos que subo a las redes sociales, aparece como pie de foto alguna frase de un libro.
6. Me encanta viajar y poder descubrir lugares que me inspiran a escribir mi novela.
7. Cuando voy por la calle y veo a alguien que me llama la atención me fijo en sus gestos, en su pelo, en su manera de caminar,etc, para inspirar a los personajes.
8. Si un capítulo no me termina de convencer, le borro desde el principio y empiezo de nuevo.
9. No puedo estar sin leer, antes de terminar un libro tengo que tener pensado cuál será el siguiente.
10. Tengo ganas de volver a leer a Agatha Christie.
11. Deje apartado el libro El Alquimista, y tengo muchas ganas de terminarle.

Yo daré dos opciones. Pondré 11 preguntas para los que las quieran contestar o la opción de contar 11 cosas sobre ti.

Mis preguntas son:

1. ¿Cuál crees que ha sido la mejor adaptación de un libro a la gran pantalla?
2. ¿Por qué decidiste crear un blog?
3. ¿Cuál fue tu primer amor literario?
4. Si pudieras elegir que tu vida fuera como la historia de un libro, ¿cuál sería?
5. ¿Cuál es tu libro favorito?
6. Frase favorita.
7. ¿Vives enamorad@ de algún personaje de un libro?
8. ¿Qué es lo que más valoras a la hora de leer un libro?
9. ¿Has pensado en escribir un libro?
10. ¿Qué libro te gustaría tener firmado?
11. ¿Haces alguna actividad mientras lees (comer, escuchar música, ver la tele...)?

Mis nominados:



Algunos tenéis más de 200 seguidores, pero me apetecía nominaros. También aprovecho para decir que todos aquellos que tengáis ganas de hacerlo y no estáis nominados os invito a participar.
Dejarme vuestros links abajo y me paso a verlos.

Hasta aquí la nominación. ¡Un beso enorme soñadores!













lunes, 20 de junio de 2016

CAPÍTULO 8




Camino hacia mi habitación. El primer día de clase se me ha pasado más rápido de lo que esperaba. Conocer a Manu ha sido una gran alegría, es un chico muy majo y muy educado.
Al final de la última clase se ofreció para acompañarme esta tarde a comprar el GPS que necesito.
-Necesito comprar un GPS antes de que empiecen en serio las clases y no tenga tiempo de salir-Digo cuando el timbre que anuncia el final de la última clase suena en todo el edificio.
-Hay unas cuantas tiendas no muy lejos de aquí donde los venden a buen precio. Mi hermana se lo compró en Tech, la tienda que está a dos manzanas de aquí.
-He mirado unas cuantas por Internet. Ayer, de hecho, tenía pensado salir a comprarlo pero conocí a unas compañeras de pasillo y pasé con ellas el resto del día.
-¿Tienes algo que hacer esta tarde?- Me pregunta mientras guarda su cuaderno y su estuche negro de Puma en su mochila de Adidas.
-La verdad es que no. Tenía pensado quedarme en la habitación escuchando música. –Respondo mientras guardo mis cosas en la mochila.
-Pues si quieres, te puedo acompañar a comprarlo. Así miro yo algún MP4 baratillo, que el mío se me rompió antes de venir.
-Valee.
La verdad es que me alegro de que se haya ofrecido a acompañarme a comprar el GPS. Le acabo de conocer y normalmente, por no decir nunca, no me fio de los desconocidos. Pero Manu, tiene algo que te desprende confianza y yo para eso tengo un sexto sentido.
-Te paso a buscar a las ¿cinco y media?
-Vale, perfecto- Le dedico una sonrisa.
-¿Cuál es tu edificio?
-Es el H. Está al otro lado del campus.
-Tranquila, sé dónde está. Te espero en la puerta a las cinco y media. No tardes- Dice con su sonrisa encantadora mientras me dedica un guiño.
-Tranquilo, la puntualidad es mi punto fuerte- Le sonrió y subo un pulgar mientras le guiño el ojo izquierdo.
Ambos nos reímos y salimos de la clase. A los pocos minutos nos despedimos y cada uno toma una dirección.
Yo voy hacia el comedor, dónde quedé con Mery antes, después de chocar con aquel chico cuando nos cruzamos y quedamos en vernos a la hora de la comida.
Para cuando llego, está sentada sola en una mesa. Cojo una bandeja y espero mi turno para que me sirvan la comida. Al cabo de unos minutos, me atienden y me dirijo donde se encuentra ella.
-Hola Mery ¿qué tal tu primer día?-Pregunto mientras me siento en frente de ella.
-Muy bien, aunque los de mi clase son todos unos creídos. Sobre todo una chica rubia, uff, que manía la he cogido y eso que no he intercambiado una sola palabra con ella.
Me hace mucha gracia el gesto que ha puesto mientras mencionaba a la chica rubia.
-Oye, por cierto, ¿y Claudia? –Pregunto mientras me llevo el tenedor lleno de patatas a la boca.
-Me ha mandado un mensaje antes diciéndome que no venía, que tenía mucho sueño e iba a descansar.
-Vaya es una pena. Me ha caído muy bien.
Es verdad, aunque al principio me dio la impresión de que era un poco creída y superior a los demás luego me di cuenta como era realmente y me ha caído superbién.
-Tu a ella también y mira que es difícil que ha Clau le caiga alguien bien a primera vista.
Ambas nos reímos.
El resto de la comida transcurre con tranquilidad. Intercambiamos palabras y nos contamos como han sido las primeras clases.
Le cuento que he conocido a Manu y se ha prestado voluntario para acompañarme a comprar el GPS.
Para cuando terminamos, nos dirigimos al pasillo de las habitaciones de las chicas.
-Bueno Alicia, luego nos vemos y me cuentas que tal con Manu.
-Vale Mery. –Le dedico una sonrisa y entro en mi habitación. Se oye como ella cierra la puerta de la suya.
Son las tres y media. Aún tengo tres horas antes de quedar con Manu. Decido llamar a Ester a ver qué tal ha empezado las clases.
Cojo el móvil, marco su número y al tercer bip salta el contestador. Vaya. No podrá, supongo que me llamará cuando vea la llamada.
Dejo el móvil encima de la cama y me dirijo al armario.
¿Qué ropa debería ponerme?
Me miro en el espejo. Me encanta el vestido que llevo puesto. Me miro de frente y de perfil y me viene a la mente las palabras del chico con el que me crucé antes.
“La niña del vestidito se me pone a la defensiva”
¿Tiene algún problema con la ropa que me pongo? De ser así me da igual. Me visto como quiero y no voy a cambiarlo por las palabras de un cretino como él.
Decido olvidarme de lo sucedido.
Me quito la ropa, la doblo y la guardo. Busco y busco pero no sé qué ponerme. Después de infinitos modelos, opto por unos pantalones vaqueros ajustados y una camiseta blanca.
Sin querer darme cuenta, me vuelve a venir a la mente el chico de negro. Se puso borde conmigo y luego se peleó en el pasillo. ¿Por qué razón se habría peleado?
Creo recordar que el profesor le llamó Alejandro cuando se le llevaba al despacho del director.
Realmente me pica la curiosidad de saber por qué se peleó. Pero tampoco creo que me vaya a enterar así que, ahora sí, me olvido de él.
Decidir qué ponerme me ha llevado más tiempo del que pensaba y sumirme en mis pensamientos ha hecho que se me pase el tiempo volando.
Miro el reloj y son las cinco y veinte. Ester todavía no ha dado señales de vida, que raro en ella.

Será mejor que vaya saliendo porque como Manu llegue antes que yo, se va a burlar de que la puntualidad no es lo mío, cuando los dos sabemos de sobra que no es así.

CAPÍTULO 7




Claudia 


Llevo toda la mañana tumbada en mi cama, con las persianas bajadas y escuchando música. Una canción triste que no para de repetirse. Apenas he comido en estos dos días que llevo en la residencia y casi no he hablado con las chicas. Mery y Alicia son encantadoras, pero estoy segura de que si se enteran, no volverán a mirarme como lo hacen.
He justificado faltar a la hora del desayuno y el almuerzo con la excusa de tener sueño, y ellas lo han aceptado.
Las palabras de la chica con la que me crucé ayer resuenan en mi cabeza.
“Quítate del medio maldita gorda”
No me puedo creer que haya gente así. Todo sucedió cuando estaba saliendo de la cafetería. En la puerta choqué con una chica rubia de pelo largo y ojos castaños, fue entonces cuando me dijo esas palabras. Me quedé muda y no supe que contestar y desapareció riéndose con aires de grandeza.
Y ahora un día después, tumbada en mi habitación mirando al techo es cuando se me ocurren millones de cosas que contestarla. Puf… Yo y mi maldita manía de quedarme en blanco.
La tendría que haber dicho que quién se cree para llamarme gorda, incluso haberla tirado el café que llevaba en la mano encima. Hubiera estado bien, bastante bien. Pero me dolieron tanto sus palabras que no se me ocurrió en ese instante.
La tímida luz de la pantalla de mi móvil ilumina la habitación. Es la alarma que me había puesto antes para que me avisara de que tenía que comer.
Me levanto y me dirijo al escritorio. Abro el primer cajón y saco una chocolatina. Es de lo único que me estoy alimentando en estas últimas doce horas. En el envoltorio dice que dos chocolatinas sustituyen una comida. Por lo tanto, entre la cena de ayer, el desayuno y el almuerzo de hoy ya van seis. Me calma un poco el hambre, aunque la verdad tengo el estómago un poco cerrado.
Vuelve a sonar el móvil. Esta vez es una llamada de mi madre. Descuelgo el teléfono.
-¡Hola mamá! ¿Qué tal por el barrio?
-Claudia, hija –se le saltan las lágrimas- todos te echamos mucho de menos y eso que solo llevas fuera dos días.
-Yo también os echo mucho de menos a todos.
-¿Qué tal hija? ¿Comes bien en el comedor?-Mi madre y su manía de la comida.
-Sí mamá. La comida está bastante rica.- Miento.
Si mi madre se entera que en estos dos días solo he pisado el comedor una vez es capaz de venir y meterme la comida a puñados.
-Me alegro Clau. ¿Y qué tal está Mery? ¿Has hecho nuevas amigas?-Pregunta interesada.
-Mery está muy contenta y muy nerviosa por empezar en la universidad, ya sabes como es. Y sí, hemos conocido a una chica muy maja, Alicia, al principio no me caía muy bien, parecía doña perfecta, pero luego empezamos a congeniar y nos hemos hecho amigas.
-Cuanto me alegro cielo. Y que, ¿algo interesante que contar?
Mi madre llega a ponerse muy pesada con tanta pregunta.
-Sí, esta mañana nos hemos cruzado con un unicornio.-Bromeo.
-¿Eh?
-Mamá es broma. Tan sólo llevo dos días aquí, no tengo nada interesante que contar.
-Lo siento hija –se ríe al otro lado del teléfono.- Bueno tengo que dejarte, tengo que llevar a tus hermanos al entrenamiento. Un beso cielo.
-Un beso mamá, te quiero.
-Y yo hija
Cuelgo.
He omitido contarle a mi madre la escena que tuve ayer en la cafetería con la chica rubia y mucho menos decirla que desde entonces no he vuelto a pisar el comedor. Si se entera que me estoy alimentando a base de chocolatinas quema grasas para  bajar mi peso, me saca de los pelos de esta universidad.
Tan poco es para tanto, solo han sido seis chocolatinas. Pero conociéndola se pondría histérica.
Me dirijo al cuarto de baño que hay al final del pasillo de las habitaciones de las chicas. Entro y cierro la puerta.
Me quito la ropa y me subo a la báscula. Aparece una cifra en la pantalla digital. 61,800.
La verdad es que he cogido algo de peso este último mes. Al parecer la dieta de las chocolatinas va a durar unos cuantos días.